16 may. 2009

Huracán arrasó a River y sueña

Huracán gana, gusta y golea. Y también se ilusiona con el título, claro. El Globo de Angel Cappa, con un Javier Pastore inspiradísimo, aplastó a un flojo River Plate por 4 a 0 y quedó a dos unidades del nuevo puntero del campeonato: Lanús.
Fue River el que tomó la iniciativa a sabiendas de que afrontaba la última oportunidad de meterse en la pelea. Se adueñó del mediocampo y con la permanente movilidad de Buonanotte y Mauro Díaz a las espaldas de los volantes del Globo, generó lo mejor en los primeros minutos de partido.
Huracán luchó y trató de mantener la línea ante un trámite, en principio, adverso. Bolatti perdía la pelea en la mitad y Pastore y De Federico debían bajar a buscar la pelota hasta mitad de cancha, donde no lograban generar el desequilibrio habitual. César González y Toranzo debían retroceder para marcar a los extremos de River y, con sus dificultades para defender a cuestas, perdían peso en la ofensiva.
Pero Cappa sabe que cuenta con jugadores diferentes, por eso nunca desesperó ante la falta de fútbol de su equipo. Bastó con que le dejaran tiempo y espacio a Pastore para que éste, con un pelotazo de otro partido, la clavara en un ángulo (hubo responsabilidad de Vega) y comenzara a torcer el rumbo de un partido complicado. Fue 1-0 y al entretiempo. Golpe certero y letal de los de Parque Patricios.
De ahí en más River no volvió a encontrar su norte en el partido. El equipo se adelantó y entonces las condiciones para el juego quemero fueron las ideales. Espacios en ataque ante los de Gorosito que cada vez retrocedían menos y peor. Entonces la goleada se veía venir aún cuando la diferencia era la mínima.
La expulsión de Villagra terminó de darle sustento a esta idea. El Globo ya no sólo manejaba la pelota sino que lastimaba ante cada ataque. Así, la figura de Pastore se agigantó como para llamar la atención de Maradona y más también. El volante deslumbró con sus habituales lujos, y encima le sirvió el segundo al uruguayo Medina. Luego demostró toda su clase con un estupendo caño sobre Nico Sánchez y la gran definición en el mano a mano con Vega.
Sólo quedó tiempo para que Toranzo se tomara su revancha personal y le marcara al equipo dueño de su pase. 4-0 lapidario y euforia en las tribunas del Tomás Adolfo Ducó. Con el fútbol habitual como el puntal de un equipo con aspiraciones serias, Huracán volvió a dar una muestra de carácter para olvidarse de la presión y mantenerse en la pelea.
Por su parte, River dio nuevamente señales, ya no de alerta, sino de desesperación. Gorosito realizó las tres variantes juntas y su desconcierto fue el mismo que el de sus dirigidos. La desventaja fue un golpe que el equipo no logró superar y la actualidad exige un cambio estructural, que va más allá de tácticas, entrenadores o nombres.

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